
IA en la Educación Superior : tecnología con propósito
Feb 9, 2026
Por: Galit Wohlmuth
Una y otra vez hemos comprobado que la inteligencia artificial no está aquí para reemplazar la labor humana, sino para complementar y potenciar habilidades como el pensamiento crítico, la creatividad y la toma de decisiones informadas. Organismos internacionales como la UNESCO reconocen a la IA como una herramienta capaz de ampliar las capacidades humanas, siempre que su uso se base en principios de inclusión, ética y equidad (Valentini & Blancas, 2025).
Desde esta perspectiva, las universidades tienen una responsabilidad clave: integrar la IA de manera estructurada en la vida académica de los estudiantes, asegurando transparencia, acompañamiento pedagógico y marcos normativos claros. No se trata únicamente de permitir su uso, sino de enseñar cómo y para qué utilizarla.
Un estudio realizado en Hong Kong propone un marco ecológico de políticas educativas sobre IA para la enseñanza universitaria (Chan, 2023). Este modelo se organiza en tres dimensiones interconectadas. La dimensión pedagógica se centra en el uso de la IA para mejorar los procesos de enseñanza-aprendizaje y los resultados académicos. La dimensión de gobernanza aborda temas fundamentales como la rendición de cuentas, la privacidad de los datos y la seguridad. Finalmente, la dimensión operativa contempla la infraestructura tecnológica y la capacitación continua del personal docente y administrativo.
Este enfoque integral permite comprender que la incorporación de la IA no es solo una decisión tecnológica, sino una decisión educativa y estratégica, que requiere claridad en roles, responsabilidades y expectativas.
Uno de los mayores desafíos actuales para las instituciones de educación superior es el desarrollo de competencias para el uso responsable, ético y eficaz de la IA generativa (Collaboration, 2025). Negar su uso o ignorar su presencia puede llevar a escenarios poco deseables: estudiantes que no saben utilizarla correctamente o que recurren a ella de forma que compromete la integridad académica. Integrarla al currículo permite que su enseñanza sea colectiva, guiada y contextualizada, y no un proceso aislado o improvisado.
Para avanzar en esta integración, diversos estudios coinciden en algunas recomendaciones clave (Chan, 2023; Collaboration, 2025; Miao & Shiohira, 2024):
· Invertir en capacitación continua para docentes, que les permita comprender, evaluar y utilizar herramientas de IA con criterio pedagógico.
· Desarrollar políticas institucionales claras y contextualizadas, donde se establezca de forma transparente cómo puede y no puede usarse la IA dentro y fuera del aula.
· Asegurar que los objetivos educativos y las competencias guíen el uso de la tecnología, y no al revés.
· Fomentar espacios de colaboración entre educadores para compartir experiencias, retos y buenas prácticas en la integración de la IA.
Integrar la IA en la educación superior no es seguir una tendencia, sino preparar a los estudiantes para un futuro donde la colaboración entre humanos y tecnología será esencial.



